martes, 8 de septiembre de 2015

Tipos de clientes de hotel y como reconocerlos


Trabajar de cara al público siempre da la oportunidad de conocer  a gente de todo tipo y vivir situaciones que en otros trabajos resultaría imposible. Precisamente a esa gente que no tiene la posibilidad de ver lo que nosotros vemos, va dirigida esta guía de supervivencia a los clientes de hotel más frecuentes. Como es tanta y tan variada la gente que pisa un hotel, he tenido que dividir el post en 2. La segunda parte estará publicada en unos días, así que no perdáis ripio. Pero no me enrollo más y ahora sí: aquí empieza la Guía de Tipos de clientes de Hotel y como Reconocerlos:

El cliente habitual: Todo un clásico. El cliente habitual es aquel que duerme muy a menudo en el hotel y por tanto no pasa ni una. Verlo entrar por la puerta es como ver una pareja de guardias civiles en una rotonda. Es el cliente más fácil de identificar, ya que va prácticamente una vez por semana y se conoce el hotel mejor que tú. Por lo general siempre pide la misma habitación y si ese día está ocupada no dudará en poner pegas aunque le des en su lugar la Suite Presidencial: “Perdone, el wifi no me llega igual de bien”, “Perdone, hay una mancha en la moqueta”, “Perdone, es que el cadáver de la bañera huele fuerte”. Este cliente tiene la ventaja, no obstante, de tener el índice más alto de probabilidades de dar propina.

El Cateto: Bastante común. Aparece en fin de semana, ya sea invierno o verano, aunque es cierto que se dejan ver más con el buen tiempo. Es fácil reconocerlo ya que siempre lleva camisetas de “Desatranques Lozano” o “Recambios Montijano e Hijos”, a poder ser, gastadas y con algún lamparón de aspecto reciente. Siempre vienen acompañados de la familia y tal cantidad de maletas, que sospechas que lo único que se ha quedado en casa son las puertas. Mientras el marido se acerca a recepción, la mujer suele quedarse en segundo plano, amenazando a los hijos a voces con soltarles un guantazo si no se callan, ya que llevan peleando desde que se bajaron del coche por ver quien duerme en la cama de arriba. También es frecuente que el marido reaparezca por recepción a los 2 minutos de darle la llave con preguntas del tipo: “¿Cómo se enciende la luz?” O ¿Tenemos que hacer la cama por la mañana o no hace falta?”

El Follarín: El cliente estrella del turno de noche. Suele ser un cincuentón de pocas palabras, vestido como si viniera de un rodaje de Torrente y “acompañado” por una muchacha unos 25 años más joven que él. Aparece de madrugada y es muy fácil reconocerlo ya que deja el hotel en no más de una hora y normalmente con mejor cara que al entrar. Existe una variante prácticamente idéntica al Follarín y que con frecuencia se confunde, que es el denominado cliente Ashley Madison o El Infiel. La clave para distinguirlos es fijarse si durante el tiempo que permanece en recepción suelta frases a su acompañante como: “Qué guapa estás hoy” o “Mañana en cuanto termine con mis suegros te llamo”. Si es así, es un Ashley Madison.

El hombre de mundo: Tener mucho cuidado con este tipo de cliente es importante, pero la paciencia se convierte en requisito indispensable a la hora de tratar con él. En el 90% de los casos se trata de un hombre de mediana edad, bien afeitado, enfundado en traje y maletín, con cara de oler mierda y andares de ir pensando: “Tranquilos muchachos, papi ya está en casa”. Reconocer a este cliente es muy sencillo porque siempre, en algún momento durante el registro, suelta la famosa y tan odiada frase de: “He estado en muchos hoteles de todo el mundo y nunca me han pedido esto.” A lo que dan ganas de contestar: “Disculpe caballero, desconozco cómo será en Los Ángeles, pero aquí en Zurriagazo del Campo solemos pedir el DNI a todos los clientes.” Ojo. Es importante destacar que puede darse el caso en el que el Hombre de Mundo en realidad sea un cateto de incógnito, es decir: hombre trajeado y de buena apariencia, que dice haber visitado media Asia y que en realidad lo más exótico que ha visto en su vida es un arroz tres delicias. 

(Continuará)


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