jueves, 29 de octubre de 2015

Guía práctica de bromas en Halloween: Volumen 1



Halloween es una fiesta perfecta para gastarle esa broma que llevas tanto tiempo pensando a tus amigos. Es por ello que nosotros hemos pensado un par para que seas el rey de la fiesta. Eso si, intenta tener coartada, que no es apto para todos los públicos. 

Broma número 1: La madre ausente 

Esta broma consiste en ir a casa de tu amigo y matar a su madre (elige de entre todos tus amigos a alguna que lo merezca, no creo que te cueste mucho). Después de haber limpiado todo muy bien y haberte quedado con algunos elementos para la broma, tales como un dedo, un ojo o un mechón de pelo, te vas de la casa y vuelves cuando esté tu amigo. 

Al llegar tienes que preguntarle: oye, ¿Y tu madre? Es que tío, me he enterado que hay un asesino en serie suelto que ataca a mujeres de mediana edad. Así lo pones nerviosillo. Entonces empezará a llamar a su móvil y al ver que suena en casa pues se pondrá peor aún. 

Cuando no mire puedes aprovechar para poner el mechón de pelo encima de su móvil. Luego hablas en el grupo en el que él esté metido contigo y al mirar al móvil lo verá. Esto le pondrá algo más nervioso.

Lo próximo que debes hacer es intentar que coma algo. Un bocata de salchichón mismo. Y cuando no mire le metes el dedo dentro del bocadillo. Cuando le dé el primer bocado va a flipar. Entonces querrá llamar a la policía, pero tú le dirás que debe mirarlo bien. Le dices: mira, tres ojos ven mas que dos, y le das el de su madre...

Si esto no es la broma perfecta dime tu qué lo es.

PD: si tu amigo no tiene sentido del humor haz que se reúna con su madre...

Broma número 2: Esta noche mueres

Para esta broma necesitamos a un amigo que viva solo, pues toda la broma sucederá en su casa. Es importante que conozcamos bien todos los recovecos de la misma. Ya verás porque. 

Necesitaremos un disfraz de payaso, cuanto más inquietante mejor (tendremos el de IT como ejemplo), un aparato con el que podamos reproducir sonidos y un cuchillo de pequeñas dimensiones (con cincuenta centímetros nos vale). También dos maniquíes, que vestiremos con sendos personajes de películas de terror (Jason y Michael Mayers). No te preocupes por la ropa que llevaban, cualquier mono de mantenimiento te vale (ellos no se preocupaban mucho por su físico). 

Nos ponemos en situación. La noche de Halloween vamos a casa del amigo en cuestión, que estará esperando a que lleguen todos los amigos (que no vendrán porque tú te has encargado de decirles que tu amigo no los quiere ver allí ni en pintura). En un momento dado cuando él salga del salón desapareces y dejas un charco de sangre en el lugar donde te encontrabas (la sangre la compramos en Mercadona, que tienen de to). Al volver lo verá y será cuando vaya corriendo a llamar a la policía. 

Pero le será imposible porque has cortado previamente la línea. En ese momento, presa del pánico, apareces tú vestido de payaso con el pequeño cuchillo lleno de sangre. Y vas hacia él. Lo primero que hará será intentar salir a la calle, pero tú ya te habías encargado de cerrar con llave y quitarla de en medio, por lo que se irá a la planta de arriba. 

Lo que él no espera es que, al abrir la puerta de su dormitorio, se encontrará con un tal Michael Mayers, que además de feo no sabía lo que era un peine, y eso hará que enloquezca, intentando ir hacia la otra habitación, donde le espera el bueno de Jason...

Si aún no le ha dado un ataque al corazón le dará cuando te vea casi al lado suya, escuchando la malvada sonrisa infernal. Su única salida ya es o bien enfrentarse a ti o bien tirarse por la ventana del pasillo. Dependiendo de lo que haga la broma será más o menos efectiva. También puedes quitarte el disfraz y reírte en su cara, pero puede que no se lo tome muy bien. Piensa que si salta por la ventana será imposible que te alcance, pues no tendrá cuerpo para ello. 

Ya abajo, mientras viene la ambulancia y eso le dices que ha sido una broma.

PD: si tu amigo no tiene sentido del humor haz que se reúna con su madre...

Hasta aquí el primer volumen de la “Guía práctica de bromas para Halloween”. Desde aquí queremos dejar claro que no nos sentiremos responsables de lo que hagas que esté mal. Si no tienes cerebro échale la culpa a tus padres o es que no sabían que los primos no se pueden casar...

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