lunes, 1 de febrero de 2016

Descubriendo mundos entre letras

Según el CIS, más del 35% de los españoles no lee nunca o casi nunca. Eso nos da como resultado que 1 de cada 3 españoles apenas coge un libro ni siquiera para llevarlo al baño… Según estos datos cada español lee una media de 8,6 libros al año, mientras que en Finlandia, por irnos al extremo opuesto, leen una media de 47

Aparte de comparaciones, que siempre son odiosas, el panorama es desolador. Y me atrevo a decir que ese 65% que dice que sí lee es demasiado elevado, visto lo visto (o lee a Belén Esteban, que para eso mejor nada). Muchos habréis escuchado eso de “para qué leer si tengo la película”, como si realmente fuera lo mismo. El problema es que, la mayoría de las veces, salvo ejemplos claros como El Señor de los Anillos, nunca lo es, ni por asomo.

Recuerdo de pequeño como me enfrascaba en un libro, como pasaban las horas mientras me convertía en un pequeño llamado Bastian, que intentaba salvar el reino de fantasía, en peligro porque la gente ya no usaba su imaginación (La Historia Interminable). Siendo adolescente descubría como un grupo de amigos luchaban contra un ser indescriptible que mataba a niños con un trasfondo donde la amistad era el eje central (IT). Ya de adulto me sumergía en la vida de un desdichado pequeño llamado Kvothe que ve como su mundo ideal se resquebraja de un día para otro e intenta sobrevivir en un mundo mágico donde casi todo está en su contra (El Nombre del Viento), por poneros tres ejemplos de los muchos de los que podría hablaros, leídos en distintas épocas de mi vida.

Me encantan los videojuegos, las series, las películas y todo lo audiovisual que encuentro me atrapa. Pero es cuando cojo un libro y me sumerjo entre sus páginas cuando mi imaginación hace acto de presencia, mostrándome mundos imposibles que salieron de la mente de su creador para meterse en la mía, historias que de otra manera me perdería, pues son imposibles de plasmar en algo que no sea una historia impresa en un libro.

Me gustaría que el que declara que no lee porque no le interesa o no le gusta le diera una oportunidad. Muchas veces dejamos escapar cosas muy válidas sólo porque pensamos que no son para nosotros. Tampoco hace falta leerse los 47 de los Finlandeses. Con uno basta. Más que nada porque, una vez que empiezas, no podrás parar… Lo demás es otra historia y será contada en otra ocasión… por Ende…


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